
La tercera jornada emocionó y batió todos los récords. Fue una locura de gente que se reunió para disfrutar del festival más importante del país.
NEUQUÉN (ED). — La tercera noche de la Fiesta Nacional de la Confluencia no se contó: se vivió. Desde temprano, la Isla 132 empezó a transformarse en un hormiguero y terminó con un récord de 410 mil personas vibrando juntas al ritmo del rock.
Todo lo anterior (las dos jornadas) pareció previa.

Cuando Bersuit Vergarabat salió a escena, todavía con luz natural. La Argentinidad al Palo sonó como un himno compartido que volvió a unir generaciones.

Kapanga desató la fiesta total. “El Mono” recorriendo el escenario y un campo que saltó como si no existiera el lunes. Ahí ya era imposible moverse sin chocarse, lejos de molestar, sumaba. Más tarde, La Beriso dejó volar el rock directamente al corazón. No Te Va Gustar (pasada la medianoche) hizo cantar a miles como si el show fuera propio. Para estas alturas ya nadie se quería ir.



Este domingo llegará el cierre con Trueno y una grilla urbana que promete volver a desbordar la Isla. Pero este sábado será difícil de superar.



