
Cuando la caja se achica, las estructuras empiezan a crujir. Militantes del MPN venden pizzas para sostener la filial mientras otros mudan ropas para integrar el poder.
NEUQUÉN (ED) — La foto que circuló en los medios de la militancia del MPN vendiendo pizzas para sostener la histórica filial revela algo más profundo: lo que ocurre un partido que perdió el control de los recursos del Estado. Es una radiografía tardía de algo que en la política argentina ya empezó a pasarle al kirchnerismo. Cuando la caja se achica, las estructuras empiezan a crujir.
Durante más de una década el kirchnerismo construyó una maquinaria política gigantesca sostenida por el control del Estado nacional. Ministerios, empresas públicas, obra pública, organismos descentralizados y programas sociales funcionaban como una red de poder territorial.
Ese esquema empezó a desmoronarse cuando el espacio perdió el gobierno nacional y, más tarde, cuando su líder quedó judicialmente acorralada. La Corte Suprema confirmó la condena contra Cristina Fernández de Kirchner a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad, que investigó el direccionamiento de obras públicas en Santa Cruz. Ahora será indagada.
Durante el apogeo del kirchnerismo proliferaron las llamadas “casitas” o unidades básicas en distintos barrios del país. Muchas funcionaban como centros de militancia, pero también como nodos de programas sociales, cooperativas o actividades financiadas directa o indirectamente por el Estado. Cuando el flujo de recursos se cortó, esas estructuras empezaron alquilarse para otra cosa.
La militancia voluntaria existe, pero es mucho más difícil sostener una maquinaria política nacional sin presupuesto, cargos o contratos públicos.
La épica moviliza, pero la caja organiza.
Em Neuquén el MPN fue durante seis décadas una máquina política aceitada por el control del Estado provincial. Pero cuando perdió la gobernación en 2023, el partido empezó a enfrentarse a una realidad de sostener su estructura sin la administración pública.
El contraste entre el kirchnerismo nacional y el MPN neuquino deja una enseñanza incómoda para toda la dirigencia. Los partidos políticos pueden construir relatos heroicos, liderazgos carismáticos o identidades históricas. Pero muchas veces esas estructuras están profundamente ligadas al control de recursos estatales.
Cuando ese control desaparece, aparecen dos caminos posibles la fragmentación, como ocurre hoy con sectores del peronismo o la adaptación y el reciclaje, integrándose a nuevas estructuras de poder.
Se sabe que la política argentina está llena de dirigentes que sobreviven a los partidos. Pero también que los partidos, en cambio, no siempre sobreviven al poder.



