
Trabajadores de Zanon y Cerámica Neuquén repudiaron las declaraciones de la senadora libertaria durante el debate sobre propiedad privada. Salieron a la ruta a mostrar su “situación de supervivencia”.
NEUQUÉN (ED). — Los trabajadores de Zanon y Cerámica Neuquén salieron este viernes nuevamente a la ruta a volantear y mostrar la crisis que atraviesan. Advirtieron al Gobierno nacional que quieren seguir trabajando y no están dispuestos a entregar las plantas recuperadas.
“Repudiamos lo dicho por Nadia Márquez”, plantearon y cuestionaron que la experiencia de Zanon haya sido presentada en el Congreso como un ejemplo negativo. “Cuando la patronal vació la fábrica y nos dejó en la calle, tomamos el destino en nuestras manos y la pusimos a producir”, señalaron.
La historia de Zanon es uno de los casos emblemáticos del movimiento de fábricas recuperadas surgido tras la crisis de 2001. La planta fue ocupada por sus trabajadores y posteriormente comenzó a funcionar bajo gestión obrera. En 2009, la Legislatura neuquina aprobó su expropiación y la adjudicación a los trabajadores organizados en la cooperativa FASINPAT.
La caída de la actividad industrial, el aumento de los costos, las dificultades para acceder a financiamiento y la crisis del sector ceramista golpearon de lleno a las plantas neuquinas.
En el caso de Zanon, los trabajadores vienen denunciando desde hace tiempo problemas vinculados al costo de la energía, la falta de crédito y la imposibilidad de renovar equipamiento. Por otra parte, Cerámica Neuquén atraviesa además una situación judicial compleja, con la planta paralizada y el riesgo de un desalojo y remate que los trabajadores vienen intentando frenar.
Andrés Blanco recordó que “la industria ceramista en la Argentina se hundió. La mayoría de las fábricas cerraron y nosotros hicimos todo lo posible para mantenerla funcionando”. El referente también reconoció que están reparando equipos y vendiendo elementos que no se usan para sobrevivir.
El referente denunció un supuesto “sabotaje” mientras intentaban avanzar con una reconversión productiva para sostener la actividad y advirtieron que podría tener una lectura política. “Entendemos que hay todo un mensaje político, porque pasó después de las declaraciones de Nadia Márquez”, reforzó.
“Acá estamos los ceramistas. Somos 120 familias que dependemos del trabajo, no nos van a borrar”, advirtió el dirigente.



