
El exgobernador Jorge Sobisch reclamó una interna. Sin el aparato partidario, deberá demostrar que conserva algo más que el recuerdo de su propio poder.
NEUQUÉN (ED) — El exgobernador Jorge Sobisch confirmó que quiere competir por la Gobernación en 2027 y además en una interna del MPN. El problema es que el MPN, decidió no presentar candidato propio y dejar abierta la posibilidad de acompañar la reelección de Rolando Figueroa. En la entrevista que reprodujo RSM del programa Enfocados el exgobernador cuestionó que el partido se convierta en una “colectora” y afirmó que su intención es competir para ganar.
Durante más de seis décadas, el MPN fue mucho más que un sello electoral. Fue una estructura territorial, sindical, municipal, legislativa y gubernamental capaz de garantizar presencia en prácticamente todos los rincones de la provincia. Ese ciclo se quebró en 2023.
Rolando Figueroa ganó con el 35,6% de los votos, fue la primera derrota del MPN desde sus comienzos y dolió tanto que abrió una disputa por el patrimonio político del partido. Figueroa se llevó buena parte de aquella estructura y construyó Comunidad – La Neuquinidad. Y es amplio favorito a la reelección.
La conducción actual del MPN, encabezada por Gabriel Álamo, entiendió que el partido no tiene hoy un candidato propio con capacidad competitiva y no ve con malos ojos acompañar al actual gobernador.
Sobisch insiste en levantar nuevamente la bandera de un MPN que ya no funciona como el partido que él conoció.
Necesita fiscales, dirigentes locales, intendentes, concejales, punteros territoriales, recursos, movilidad, presencia en cada localidad y, sobre todo, candidatos que permitan transformar una candidatura a gobernador en una propuesta provincial completa. El MPN tradicional hacía eso casi automáticamente. Hoy no.
Sobisch sueña con repatriar los dos puntos de diferencia de la elección provincial de 2023. Vale recordar que en 2019 consiguió casi 37.000 votos como candidato a gobernador de la Democracia Cristiana, cerca del 10% del electorado. Fue cuarto. Pero 10 puntos no son suficientes para gobernar Neuquén. Y cuatro años después, el escenario político cambió totalmente.
En 2027 debería competir contra un gobernador en ejercicio, un oficialismo provincial con estructura propia, una Libertad Avanza con apoyo nacional y una oposición mucho más fragmentada. Y, además, hacerlo sin el viejo aparato del MPN.
Aunque Sobisch se esfuerza por marcar que no es funcional y que juega para ganar, indirectamente su irrupción podría ayudar a un Figueroa que no necesita reconstruir el MPN, porque el sus dirigentes ya se sienten cómodos en su modelo.
Por otra parte, el tablero no puede omitir a otros actores como el intendente Mariano Gaido que conserva una estructura propia en la ciudad de Neuquén y es codiciada por la LLA. Y además el ascenso del secretario general de ATE, Carlos Quintriqueo que abrió sus brazos a los desencantados y viene impulsando Más por Neuquén, una alternativa propia.
Un párrafo menor merece el peronismo residual que no aprovechó la oportunidad de Figueroa, y sigue atomizado a espacios que buscan salir del pantano de sus fracasos, sin caja, miran la fila de atrás hace rato.
Si prospera el adelantamiento y la elección provincial termina realizándose en febrero, el desafío para Sobisch se vuelve todavía mayor sin estructura.
Si bien no es un improvisado, porque fue tres veces gobernador y durante años fue una de las figuras centrales de la política neuquina, hoy aparece como Don Quijote pero intentando pelear contra molinos reales. Enfrente tiene a la pérdida del aparato partidario, el envejecimiento de su estructura, la migración de dirigentes, la construcción fuerte de Figueroa y la irrupción de La Libertad Avanza.
El MPN ya no necesita a Sobisch para existir. Pero Sobisch sí necesita al MPN para demostrar que todavía puede.

