
No ocurrió, pero sí estuvo la versión fotográfica de “Vencedores Vencidos” en la apertura. Gestos y codazos fuera de escena por estar en la foto.
La apertura de la Fiesta Nacional de la Confluencia volvió a demostrar que las cámaras hablan del poder. Mientras el intendente Mariano Gaido hacía de anfitrión y el gobernador Rolando Figueroa ocupaba el centro del dispositivo político, durante el acto inaugural, la foto midió respaldos, premió a pocos, mientras que otros apenas pudieron asomar la cabeza.
Los intendentes de localidades vecinas, funcionarios provinciales y municipales, diputados y concejales acompañaron una invitación a la altura de las expectativas (como lo viene cumpliendo la Fiesta). Todos presentes, pero no todos iguales.
Porque, como suele pasar, el protocolo dice una cosa y los gestos dicen otra.
El instante más elocuente llegó cuando en medio del acto del corte de cintas, Figueroa frenó la secuencia y llamó en voz alta al intendente de Senillosa, Lucas Páez para acomodarlo al lado de Gaido. Justamente en el centro. El mensaje fe de reconocimiento y recordatorio interno de cómo se juega en territorio.
El senillosense no solo es del riñón puro de Comunidad, logró una gran victoria en su distrito en las últimas legislativas que permitieron llevar a Julieta Corroza al Congreso, sino que además viene sumando obra tras obra, en una ciudad que muchos años estuvo olvidada por el MPN.
Pero también otros, se cayeron del cuadro. Hubo algunos que intentaron arrimarse, pegarse o asegurarse un lugar en esa foto, pero terminaron diluidos.
Del otro lado de la tabla, y lejos de la zona de promoción, el intendente de Plottier, Luis Bertolini se mantuvo siempre lejos. Carga todavía con la pesada herencia de la ex vicegobernadora destituida, Gloria Ruiz y esta semana además desayunó con allanamientos.
La foto final acompañado por super secretario, emuló una foto de época: Menem y Alfonsín solos alejándose por el bosque de Olivos. Elocuente.



