
El gobernador Figueroa entendió todo y confía en el RIGI que permitirá acelerar Vaca Muerta para volcar más recursos para los neuquinos.
NEUQUÉN (ED). — Hay una manera de mirar el RIGI como un régimen que reduce impuestos y, por lo tanto, achica ingresos en el corto plazo. Pero hay otra, bastante más interesante para Neuquén que consiste en mirarlo como una herramienta para acelerar Vaca Muerta, aumentar la producción y transformar el crecimiento hidrocarburífero en más recursos.
Esa segunda lectura es la que decidió jugar y fuerte, el gobernador Rolando Figueroa.
Según la proyección Neuquén resignaría unos US$8,1 millones acumulados hasta 2030 por el impacto de la reducción del impuesto a las Ganancias sobre la coparticipación. A cambio, la aceleración de las inversiones y de la actividad hidrocarburífera permitiría generar más de US$240 millones adicionales acumulados para la Provincia.
El objetivo es conseguir que haya más barriles, más gas, más inversiones, más exportaciones y más infraestructura y allí el RIGI se transformó en una pieza clave.
Figueroa viene planteando que para 2030 Neuquén necesita llevar la producción hidrocarburífera a otra escala. “Cada una de las decisiones que tomamos hoy son las que van a impactar en el futuro”, afirmó.
En una provincia petrolera y bendecida por “la Roca”, las regalías representan casi la mitad de los ingresos corrientes provinciales, mientras que una parte importante de los Ingresos Brutos también proviene de la actividad hidrocarburífera. Por eso, si Vaca Muerta crece, también crece la caja. Y si crece más rápido, también cambia la capacidad de Neuquén para financiar su propio desarrollo.
El caso de Los Toldos II es una foto. Allí Tecpetrol incorporó al RIGI un proyecto de US$6.400 millones, con una participación del 10% de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). La inversión contempla una planta de procesamiento, generación eléctrica, compresión, ductos y sistemas de captación de agua. En el pico de construcción se estiman más de 3.100 puestos de trabajo y la participación de unas 800 empresas nacionales.
“Los neuquinos no somos espectadores de nuestros recursos: somos socios”, dice Figueroa y refuerza el mensaje de una Provincia que destaca el protagonismo de GyP.
En este nuevo mapa neuquino, el crecimiento de Vaca Muerta obliga a anticiparse al crecimiento que tendrá la provincia. Porque nás producción significa más población, más tránsito en las rutas, más demanda de energía, agua y viviendas y mayor presión sobre hospitales y escuelas. Si la provincia logra aumentar la producción, multiplicar las regalías y convertir esos recursos en rutas, escuelas, hospitales, agua, viviendas y energía, vaya si habrá valido el esfuerzo.
Para 2026, Neuquén proyecta superar el billón de pesos de inversión en infraestructura, mientras cerró julio con un superávit financiero estimado en unos $200.000 millones. Una provincia que hoy necesita infraestructura para acompañar el crecimiento podría llegar a tener, si las proyecciones se cumplen, capacidad financiera para invertir en su propio futuro.
“En 2030, sin RIGI, la situación era una; con RIGI nos cambió todo”, resumió Figueroa.

