
Conserva uno de los pasajes más baratos del país sin resignar calidad de servicio.
NEUQUÉN (ED) – La inflación no perdona y mientras otras ciudades duplicaron el valor del pasaje, la capital neuquina sostiene una tarifa accesible sostenida pensando en el bolsillo de los vecinos.
La inversión de la gestión Gaido permitió sostener un servicio de calidad y con buenas frecuencias cubriendo un amplio mapa de la ciudad. Fuera de la confluencia del Limay y el Neuquén, la realidad es muy distinta.
La ciudad volvió a destacarse entre las localidades con el boleto de colectivo más económico del país, en un contexto donde el transporte público atraviesa fuertes aumentos. La quita de subsidios nacionales y la escalada de costos operativos pasan factura.
Con una tarifa de $1.390, Neuquén quedó muy por debajo de ciudades como Pinamar, donde el boleto ya cuesta $3.176, o San Martín de los Andes, con un valor de $2.500. Incluso supera ampliamente en competitividad a otras ciudades de la región, como Centenario ($2.478) y Cipolletti ($1.620).
Combustibles, salarios y mantenimiento aumentaron de forma sostenida durante el último año, y la estrategia municipal fue evitar que esos costos recaigan de lleno sobre los usuarios que usan el transporte público para movilizarse por la ciudad.
Desde el municipio recordaron que el retiro de los subsidios nacionales para el transporte urbano golpeó especialmente a las ciudades del interior. Pero la capital neuquina decidió sostener recursos propios para garantizar la continuidad de un servicio considerado clave para trabajadores, estudiantes y familias.

