
Un informe Construya destaca que hay expectativas de crecimiento y señales de reactivación pese a un año desafiante
NEUQUÉN (ED). — La industria de la construcción en la Patagonia atraviesa una etapa de transición, marcada por un balance desafiante del último año pero con expectativas ampliamente favorables de cara al futuro. Así lo refleja la 27ª edición del Estudio de Opinión Construya (EOC), que agrupa a las principales empresas productoras y comercializadoras de materiales. Si bien se registró una baja en el nivel de actividad respecto de doce meses atrás, hay optimismo.
De acuerdo con el relevamiento, realizado entre el 31 de octubre y el 25 de noviembre de 2025 con la participación de 407 profesionales de todo el país, el Indicador de Expectativas Construya (IEC) revela que el 60% de los encuestados con actividad en la Patagonia considera que su nivel de trabajo crecerá en los próximos doce meses.
A este grupo se suma un 26% que prevé estabilidad, lo que consolida una mirada mayoritariamente positiva sobre la evolución futura del sector en la región.

A nivel nacional, el estudio también detecta un clima de mayor confianza hacia adelante, en un contexto donde la construcción vuelve a posicionarse como una de las alternativas más valoradas para invertir y resguardar capital. De hecho, continúa liderando como principal método de ahorro, con el 29% de las respuestas, superando a otras opciones financieras tradicionales como el dólar, los bonos públicos o los plazos fijos.
En la Patagonia, las obras privadas siguen siendo el motor central de la actividad. Más de la mitad de los encuestados (52%) señaló a las obras privadas nuevas medianas y pequeñas como el segmento más relevante, mientras que un 30% destacó el crecimiento de las obras privadas de gran escala. Este dato refleja una dinámica sostenida del sector privado, que aparece como uno de los principales impulsores de la recuperación.
Entre los factores que facilitan el desarrollo de la actividad, los profesionales destacaron la construcción como refugio de valor, el crecimiento de la actividad económica y la mayor participación de las obras privadas. También se mencionó el impacto positivo del blanqueo de capitales, que contribuye a canalizar recursos hacia proyectos inmobiliarios y constructivos.

El estudio además subraya que los materiales innovadores, la sostenibilidad y la digitalización ganan cada vez más protagonismo, mostrando una industria que apuesta a modernizarse, mejorar la eficiencia y responder a nuevas demandas ambientales y tecnológicas. En este sentido, los proyectos sostenibles, que integran eficiencia energética, energías renovables y cuidado ambiental, comienzan a consolidarse como un valor agregado relevante.
Si bien el acceso al financiamiento continúa siendo un desafío para buena parte del sector, el informe destaca la capacidad de adaptación de las empresas, con altos niveles de autofinanciamiento y el uso de herramientas alternativas como fideicomisos y financiamiento de proveedores.



