
Con financiamiento internacional y una agenda sostenida de obras, el gobernador Figueroa afianza su modelo de gestión.
Ordenar para crecer y crecer con infraestructura. Esa es la receta que Rolando Figueroa ratificó esta semana.
La reciente gestión de créditos ante el BRICS, el Banco Mundial y la CAF habla de un reconocimiento a la solidez institucional y financiera que la provincia de Neuquén consolidó en poco tiempo. No es solo por sus recursos (atados a la joya de Vaca Muerta).
Es aura, dirían los adolescentes.
El fuerte crecimiento impulsado por los hidrocarburos exige respuestas estructurales, especialmente en materia de rutas, energía y servicios. Su plan contempla más de 170 kilómetros de nuevas obras viales, además de mejoras en todos corredores estratégicos (esos que son necesarios para conectar la producción y el turismo), pero también integrar a los mismos neuquinos que mucho tiempo se habían acostumbrado al abandono de inversiones.
La infraestructura debe convertirse en una herramienta concreta de desarrollo y a eso apunta la Provincia.
Esta semana se avanzó en ampliación de redes eléctricas, planificación urbana y fortalecimiento de la conectividad territorial.

Se trata del avance del plan vial más grande de la provincia con más de 600 kilómetros proyectados. Continuaron los trabajos en la Ruta Provincial 63 mientras que la RP 65 ya tiene más del 50 por ciento de avance. Además, se conoció esta semana que Neuquén asumirá el mantenimiento de varios tramos de las rutas nacionales 22 y de 242, con un total de casi 60 kilómetros que permitirán mejorar la seguridad vial.
En paralelo se planifican 20 mil soluciones habitacionales dentro del plan Neuquén Habita, y se avanza con nueva infraestructura educativa que incluye desde la construcción de nuevos edificios escolares al avance de obras ya iniciadas. Desde la capital al interior de las regiones, se pegan ladrillos.

Rolando Figueroa volvió a cosechar respaldo nacional para obtener avales en un escenario económico restrictivo; con organismos internacionales, para asegurar financiamiento a tasas competitivas. Hacia el interior los municipios confiaron en el pacto de gobernanza (ese compromiso temprano de empezar a cortar el despilfarro) porque les dio frutos rápidos y anticipó la llegada de las obras.
Figueroa sabe que el crecimiento sin planificación genera desigualdad y tensión social pero cuando va acompañado de inversión pública ordena y multiplica oportunidades. El desafío que viene es sostener el crecimiento.

