
Se termina la pax cambiaria y la divisa busca un nuevo equilibrio. Cuáles fueron las causas de la suba y los desafíos para el segundo semestre del año.
BUENOS AIRES (NA) — Si bien el dólar oficial cerró la semana sin cambios en su cotización, lo ganado durante el mes le alcanza para anotarse una suba que queda al borde del 5%, en un contexto afectado por distintas variables.
Durante junio, el dólar minorista promedió una suba de $50, equivalente a 4,5% mensual. Es un número muy por encima de la inflación esperada para el mes, que estaría en torno al 2% o inferior a ese porcentaje.
Entre las principales razones se puede mencionar al Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. La mayor demanda de consumo en moneda extranjera por parte de los argentinos aparece como un sesgo; poco usual pero que entra en las causas.
Otro de los motivos tiene que ver con la liquidación de divisas y las obligaciones negociables por parte de las empresas.
El primero es comprensible: durante el primer cuatrimestre, el sector agroindustrial acumuló US$16.804 millones en exportaciones, 16,2% superior al mismo período de 2025.
Para el segundo ocurre algo similar. Si las compañías no colocan deuda para financiarse en el exterior, el Banco Central tiene el poder de captar menos dólares en su cuenta.
“A partir de julio es razonable que aflojen un poco los números de exportaciones del agro. Y también es cierto que las exportaciones de petróleo pueden verse afectadas por la caída en el precio de los últimos días”, comentó el economista Fausto Spotorno ante la consulta de la Agencia Noticias Argentinas.
Lo mismo opina el director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, sobre la presión que ejerce una menor liquidación por parte de la cosecha: “Cuando termina el segundo trimestre termina el pico de oferta de dólares de la cosecha, por lo que suele haber un pico de presión sobre el tipo de cambio”.
Entre otros de los posibles aprietes por los que escala el dólar se ubicaría el próximo vencimiento de deuda que afronta el Gobierno, el 9 de julio.
Allí, deberá desprenderse de US$4.300 millones en concepto de Bonares y globales provenientes de la reestructuración de deuda de 2020.
“Es un vencimiento bastante grande. Se puede generar alguna especulación sobre si queda plata en el mercado, que podría presionar sobre el tipo de cambio”, consignó Tiscornia ante esta agencia.
El Banco Central abandonó la compra de dólares a gran escala, como se vio en meses anteriores. No es un hecho aislable en estos días; era esperable con el ascenso de la divisa.
Al cierre del viernes, la autoridad monetaria adquirió US$50 millones en el mercado mayorista. A pocos días de que finalice junio, el BCRA lleva comprados US$1.296 millones, muy por debajo de los US$2.596 millones que consiguió en mayo.
En la práctica, una mayor intervención del Central presiona sobre la cotización del dólar, dado que inyecta pesos en la economía que pueden quedar sin ser absorbidos y generar una presión inflacionaria.

